Conoce la facultad 2017-05-23T16:54:55+00:00

Convento de Madre de Dios

El Convento de la Madre de Dios de Toledo fue fundado a finales del siglo XV por Leonor y María de Silva, hijas del conde de Cifuentes.

El convento crece desde finales del siglo XV hasta mediados del siglo XVII, dando como resultado el típico complejo conventual articulado alrededor de patios.

Historia y descripción

A partir de finales del siglo XVII, comienza a producirse un importante deterioro del espacio conventual, que continuará durante los siglos XVIII y especialmente XIX, cuando se producen varias exclaustraciones de las religiosas que viven allí. Todos estos cambios van afectando a la estructura de los edificios que lo componen, perdiéndose algunas zonas del convento.

Tras varias restauraciones parciales durante el siglo XX, la definitiva rehabilitación del convento se produce tras su adquisición, por parte de la Universidad de Castilla-La Mancha, para complemento del centro universitario de San Pedro Mártir.

Durante las obras de rehabilitación del conjunto conventual, se llevaron a cabo diversas actuaciones arqueológicas, especialmente en la zona ocupada con anterioridad por el huerto de las monjas, donde se hallaron restos arqueológicos de distintas épocas (romana, medieval, moderna). Es en esta fase de la intervención cuando se produce el importante descubrimiento de una portada mudéjar del siglo XIV, orientada a la plaza del Padre Juan de Mariana, que debió de formar parte de un edificio civil, y desarrollada en tres cuerpos: el inferior, formado por la puerta adintelada, sobre la que se encuentra un dovelaje en el que alternan hiladas de ladrillos con tiras de azulejos blancos, verdes y negros, todo ello enmarcado en una cenefa, también en azulejería, en la que aparecen diversos escudos nobiliarios; el cuerpo intermedio, compuesto por una serie de arquillos ciegos polilobulados, que se entrecruzan; y el cuerpo superior, en el que se encuentra un ventanal compuesto por tres arcos, también polilobulados, sostenidos por columnas de mármol.

En el interior del convento, en la zona ocupada por el huerto de las monjas aparecen en la actualidad un patio y una nueva construcción para la ampliación de la biblioteca de San Pedro Mártir y sus espacios administrativos.

El claustro, convertido tras varias reformas en trapezoidal, y que era en origen de una sola altura, tiene en la actualidad dos plantas. Destacan la decoración epigráfica que recorre la parte superior del muro del claustro bajo y las vigas de madera sobre ménsulas de rollos. En el claustro alto, al que se abren diversas aulas y despachos, aparecen unos pies derechos de madera en los paños intermedios de cada panda, entre los grandes ventanales acristalados incorporados en la última reforma. Por último hay que destacar la presencia de pilares ochavados en los ángulos de la galería alta del claustro.

En la panda Este del claustro está situada la iglesia, con su coro que van a alterar sus posiciones en el siglo XIX por el deterioro que va a sufrir la iglesia. Las dificultades y el abandono que durante años sufrió el edificio hicieron que se terminase perdiendo la cubierta de la primitiva iglesia, y que pasase el coro a cumplir la función de iglesia. En la actualidad, este espacio ha recibido funciones de aula magna.

Fuente: Wikipedia

Convento de San Pedro Mártir

La actual Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Castilla-La Mancha está asentada en lo que fue un convento en el S.XVI de la orden de los Dominicos en Toledo.

El antiguo Convento de San Pedro Mártir fue la suma de dos conventos, el Convento de Madre de Dios, por el que se accede desde la Puerta Mudéjar, y el Convento San Pedro Mártir. Pasa a ser propiedad completa de la orden de los Dominicos por la donación de Doña Giomar de Menseses, ya que hasta el momento los frailes habían vivido fuera de las murallas de la ciudad de Toledo.

Una vez bajo su administración, realizan una obra de unificación de los dos conventos con un acceso privado en la vía pública. Tabican un pasillo en mitad de la  calle que los separaba, y de esta forma se podía pasar de un lugar a otro sin tener que salir de los edificios.

Los claustros del Silencio y el Real

En ese momento restauran uno de los claustros, el del Silencio, con el mejor mármol, lo que significa el gran poder económico que tenían los frailes. Gracias a ser sede del Tribunal de la Inquisición, junto con una bula de los Reyes Católicos por quienes apoyaron la causa de la Reconquista, la congregación religiosa consigue almacenar grandes fortunas.

No es de extrañar que el encargo de la construcción del tercer y último claustro, el denominado El Real, sea a uno de los arquitectos más reconocidos de aquella época: Alonso de Covarrubias. Quien diseña la construcción que es llevada a cabo por  su discípulo Hernán González de Lara.

La Iglesia de San Pedro Mártir

En el interior del convento, la Iglesia fue otra de las obras más importantes, y en ella se desarrolla una de las historias que escribió Gustavo Adolfo Bécquer, ‘El Beso’. Durante la Guerra de la Independencia contra las tropas francesas, el ejército francés se asienta en la Iglesia. Uno de los militares, dice haber visto a la mujer más bella del mundo dentro del templo durante la noche. Sus compañeros le hacen burla pero se quedan en vigilia para ver si era real aquello que decía.

En la noche la viuda de Don López de Ayala, acude a rezar donde yace su marido, Doña Elvira Castañeda. El joven militar se dirige directo a conquistar a la mujer que deseaba. En ese momento, la estatua del difunto, le golpea fuertemente en la cabeza.

Además de esta historia, yacen los restos del poeta Garcilaso de la Vega, quien antes de morir dejo claro que su última voluntad era ser enterrado en un templo dominico. Falleció en Niza, y fue trasladado a Toledo, desoyendo su voluntad. En una capilla se puede ver su losa sepulcral.

Otro de los secretos que aguarda este convento es la Sacristía, que cumple con los códigos monocromos de los dominicos, en blanco y negro, y ha conservado su suelo en perfecto estado. También hay obras pictóricas de santos como Santo Tomás de Aquino, uno de los más relevantes de esta orden.

Adjunta a esta Sacristía, está una sala Ochavo, que añade el monarca Felipe II para rendir culto a las reliquias de los santos.

El convento pasa a dejar de ser eclesiástico en la Desamortización del S.XIX, y queda un tiempo abandonado, hasta que la Diputación provincial decide usar el edificio como espacio para la beneficencia y como asilo de maternidad.

Hasta que se adapta, se rehabilita y es convertido en una de las facultades de la Universidad de Castilla-La Mancha, donde se estudian Derecho y Ciencias Sociales.

Fuente: Castilla-La Mancha Media

Universidad de Castilla-La Mancha
Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales
Cobertizo de San Pedro Mártir, s/n
45071- Toledo (España)